El divorcio entre Natalia y Julián no sorprendió a nadie. Hacía años que se llevaban como el orto y ella ya ni se cambiaba enfrente de él para no darle el gusto de verla desnuda.
El problema vino después, cuando sus amigos casados se hicieron la pregunta de rigor:
“¿Con cuál de los dos seguimos siendo amigos?”
Esta simple pregunta terminó en una fuerte discusión en la pareja de Juan Pablo y Emilia.
“Ella es un bodrio. Siempre habla de las mismas tres boludeces, no toma, no fuma y vive con cara de culo”, argumentó Juan Pablo.
“A mí me cae bien, y tus hijas la pasan muy bien con ella”, la defendió Emilia.
“No metas a nuestras hijas en esto.”
“Además, Julián es terrible boludo. Todo el día habla de su trabajo y de River Plate.”
“Lo conozco desde que tenemos 15 años.”
“No tenés que seguir siendo amigo de alguien solamente porque lo conocés desde hace mucho tiempo. Madurá.”
Esa noche, Juan Pablo y Emilia se fueron a dormir enojados.
“Igual, si nosotros algún día nos divorciamos, estoy seguro de que nuestros amigos me elegirían a mí”, aseguró Juan Pablo.


