Después de una fuerte discusión con su esposa, Michael, de 42 años, agarró las llaves del auto y anunció que salía un momento.
“Voy a comprar cigarrillos.”
Su esposa no respondió.
Michael cerró la puerta y se fue.
Dos minutos después, la puerta volvió a abrirse.
“¿Qué pasó?”, preguntó ella.
“Me olvidé el pasaporte.”
Hubo unos segundos de silencio.
Michael abrió un cajón, agarró el documento y volvió a caminar hacia la puerta.
“¿No ibas a comprar cigarrillos?”
“Sí.”
Michael guardó el pasaporte.
“No dije dónde.”


