Desde hace años, un grupo de amigos pasa una semana de vacaciones juntos en Aruba.
Antes eran cinco.
Ahora son cuatro.
“Hace dos años se nos fue Raúl”, contó Carlos.
Según explicó, el problema fue cardíaco.
“Le dejó de funcionar el bobo, ¿viste?”
“Para mí fue exceso de Viagra”, dijo Enrique.
La frase les sacó una pequeña sonrisa a todos.
Desde entonces, Carlos asegura prestar un poco más de atención al deterioro físico de sus amigos.
Últimamente, el que más le preocupa es Osvaldo.
“Siempre fue de usar mallas cortas. Le gusta quemarse el muslo, ¿viste?”
Durante años no hubo mayores inconvenientes. Pero Carlos asegura que últimamente empezó a notar cambios.
“El problema es que la gravedad está cada vez más fuerte.”
Según explicó, la malla sigue siendo igual de corta, pero los huevos de Osvaldo ya no están exactamente donde estaban antes.
“Hace cinco años había margen. Hoy está mucho más justo.”
Carlos teme que, de continuar la tendencia, en menos de tres años ocurra lo inevitable.
“En algún momento se le va a escapar uno por abajo y va a quedar completamente expuesto.”
Osvaldo considera que su amigo está exagerando.
“Carlos está demasiado pendiente de mis huevos.”
“Pendiente no. Estoy viendo lo que pasa.”
Asegura que todavía están a tiempo de evitar el incidente.
“Una malla dos centímetros más larga y compramos varios años.”
Pero Osvaldo no parece dispuesto a cambiar.
“Dice que con las largas no se broncea bien.”
Osvaldo asegura que seguirá usando las mismas mallas.
Carlos ya se resignó.
“Yo lo único que pido es estar sentado enfrente cuando pase, así le saco una foto.”


