El reconocido cirujano plástico Richard Rosenberg fue despedido este fin de semana por cientos de personas.
Rosenberg había sido durante décadas un pilar de la comunidad médica de Palm Beach. Todos estaban profundamente afectados. Sus caras, sin embargo, no lograban demostrarlo.
“Estoy devastada. Soy paciente de Richard desde 2010”, nos dijo Beverly.
Después de años de liftings, rellenos y Botox, la cara de Beverly había quedado excelente para las fotos, pero bastante inútil para un funeral.
Para poder expresar lo que sentían, no les quedó otra alternativa que recurrir a la actuación.
Beverly se tapaba los ojos, mientras Patricia demostraba su dolor apretándose el pecho.
Sus rostros continuaban transmitiendo un entusiasmo difícil de explicar.
Viendo lo que estaba pasando, la encargada del funeral repartió carteles para que los presentes pudieran escribir lo que realmente sentían.
Patricia escribió “TRISTE”.
Beverly escribió “DEVASTADA”.
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