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Era un sábado soleado y la novena Marcha del Orgullo LGBTQ+ avanzaba en un clima de celebración, amor e inclusión.

Todo transcurría con normalidad hasta que un hecho inesperado sorprendió a los participantes.

Heberto Hernández, venezolano de 45 años, asegura que al principio nadie entendía bien qué estaba pasando.

Desde un costado del recorrido, un grupo empezó a gritarles: “¡Patos! ¡Patos!”

“Al principio no entendíamos bien por qué nos gritaban eso”, contó Heberto.

La confusión duró hasta que algunos se dieron vuelta.

“Ahí vimos que detrás de nosotros venía un grupo de como diez patos.”

Las aves se habían sumado al recorrido por su cuenta y llevaban varios minutos caminando junto a la marcha.

“Fue completamente inesperado que decidieran sumarse”, dijo Heberto. “Pero son más que bienvenidos a caminar con nosotros y por nosotros.”

Las fotos de los patos caminando entre banderas del orgullo rápidamente se volvieron virales.

“Creo que ellos terminaron teniendo más cobertura que nosotros”, reconoció Heberto.

Los patos acompañaron la marcha durante varias cuadras.

Finalmente se distrajeron mirando los carros de un concesionario Tesla y abandonaron el recorrido.