Tras décadas de investigación, miles de intentos fallidos y cantidades obscenas de dinero, los científicos dieron por agotada la lucha contra el cáncer.
“Con el cáncer hicimos todo lo que pudimos. Ahora queremos ocuparnos de algo que realmente preocupa a los hombres”, explicó el doctor Mehmet Kaya, director del Instituto Internacional de Investigación Capilar, con sede en Estambul.
“Nuestro nuevo objetivo será encontrar una cura definitiva para la calvicie masculina.”
“Los números hablan por sí mismos. Tres de cada diez hombres tendrán cáncer, mientras siete de cada diez terminarán perdiendo la batalla contra el pelo.”
La transición, según Kaya, será sencilla.
“Durante décadas hicimos ensayos clínicos para probar nuevas formas de prevenir, detectar y tratar el cáncer. Ahora vamos a usar exactamente la misma metodología, pero con algo bastante más excitante.”
Los estudios mantendrán protocolos similares, aunque con una modificación importante.
“Acá no va a haber grupo placebo. A todos les vamos a dar el tratamiento.”
Según el científico, la decisión fue unánime.
“Con el cáncer podíamos justificarlo por razones metodológicas. Pero decirle a un pelado que espere un año tomando una pastilla de azúcar nos pareció demasiado cruel.”
“Con la calvicie no podemos darnos el lujo de esperar. Cada pelo que queda en la almohada es uno que quizás no vuelve.”
La reacción pública superó todas las expectativas.
“Desde el anuncio recibimos más mensajes de apoyo que en todos nuestros años investigando cáncer.”
Marcelo Núñez, de cuarenta y seis años, lleva casi dos décadas tratando de hacer rendir el poco pelo que le queda.
“De lejos parece que tengo bastante. El problema es cuando salgo de la pileta.”
“Salgo y me peino para el costado rapidísimo. Ya tengo el movimiento automatizado.”
“Antes andaba todo el día en convertible. Ya no. Me quedan pocos pelos y no los voy a perder en la autopista.”
Núñez asegura respetar profundamente todos los avances logrados contra otras enfermedades.
“Obviamente el cáncer es importante.”
Se pasó la mano por la cabeza.
“Pero mirá cómo estoy.”


