El mundo clasifica a las personas según el año en que nacieron.
El mundo está, una vez más, equivocado.
Los mayores de treinta somos, sin ninguna duda, la Generación de la Paja.
Enfrentamos la vida con un nivel de pajerismo altísimo. Desde que abrimos los ojos hasta que los cerramos, absolutamente todo nos da paja.
¿Aprender algo nuevo?
¿Juntarse el domingo?
¿Salir del sillón?
¿Escribir?
¿Hacer un llamado?
¿Cualquier tipo de esfuerzo? Paja.
Dicen que el crecimiento está fuera de la zona de confort. La verdad es que el crecimiento está fuera de la zona de la paja.
Y el mundo está invadido por un pajerismo que no se puede creer.
Como hacer algo te da paja, terminás sin hacer nada.
¿Qué hacés de tu vida?
Nada.
No porque no tengas sueños, proyectos o ambiciones. El problema es que para cumplirlos hay que hacer cosas. Y hacer cosas da paja.
La paja aniquila la evolución.
No empezás ese proyecto, no aprendés algo nuevo, no conocés gente y no cambiás nada. No porque sea difícil, caro o imposible.
Simplemente porque te dio paja.
Y de tanto no hacer nada, te quedás sin nada nuevo para contar. Nada excitante, ningún cambio y ninguna historia.
Todo sigue exactamente igual.
No quiero escribir por escribir. Estoy en búsqueda de soluciones.
¿Cómo se sale de esta pandemia de pajerismo?
La verdad es que no lo sé y me da paja averiguarlo.


