No se guardó ninguna crítica.
“Un discurso atrás del otro. Yo traté de seguir prestando atención por respeto, pero en un momento directamente me quedé dormido.”
“Tendrían que haber arrancado con lo más fuerte. Abrís fuerte, la gente se engancha y ahí sí metés los discursos.”
Trump reconoció que material había de sobra. Lo que faltaba era show.
“La materia prima era perfecta: tragedia, emoción, Nueva York, una historia enorme. Pero faltó producción. Música. Luces. Algo.”
También cuestionó la duración de algunos discursos.
“Hay gente que habló quince minutos. Es un montón. Después de siete minutos el público ya se fue mentalmente.”
Como era de esperarse, Biden también terminó involucrado.
“Yo no digo que haya sido culpa de Biden. Pero tampoco digo que no.”
Y el cierre tampoco lo convenció.
“Hubiese estado bueno terminar con fuegos artificiales. Eso le encanta al público.”
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