Los festejos por el Día de la Independencia de Malasia incluían un desfile militar, bailes tradicionales y un cierre con drones.
“Cuando empezaron los drones pensé que en cualquier momento aparecía un tigre”, contó Amir.
“No apareció el tigre.”
Lo que sí apareció fueron cientos de drones haciendo el Perrito.
Varios todavía no entendían qué carajo estaban viendo.
Hasta que los drones se pusieron a hacer el Toro Sentado.
“Ahí ya no había mucho que interpretar.”
Intentaron frenar los drones, pero durante varios minutos siguieron cogiendo en el cielo.
Lo que prometía ser una noche en familia terminó con padres puteando a los organizadores y tapándoles los ojos a sus criaturas.
Noraini, una abuela de 78 años, salió bastante satisfecha con el cambio de programación.
“De las veinte posiciones que mostraron, solo me faltó hacer el Cangrejo Invertido.”
Vieja atorranta.
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