“No me importa qué piensa, pero que no me lo grite”: el pedido de Adrián Basuto para el próximo presidente.
“Podemos discutir economía, seguridad, impuestos, lo que sea. Pero no hace falta que me lo grite como si estuviéramos a cincuenta metros de distancia.”
Según Adrián, cada vez que un político le habla al pueblo argentino, parece que hicimos algo mal.
“Yo prendo la tele para informarme y a los treinta segundos siento que me están cagando a pedos.”
La ideología, por ahora, puede esperar.
“¿Cómo querés que construyamos un vínculo sano si cada vez que me hablás levantás el tonito de voz?”
Tampoco está pidiendo silencio absoluto.
“No necesito que susurre. Con un tono de conversación normal me alcanza.”
Con los decibeles incluso está dispuesto a negociar.
“Setenta decibeles te lo acepto. Setenta y cinco si la economía está jodida.”
—¿Qué postura debería tener sobre los impuestos?
“La que quiera. Pero que me la explique tranquilo.”
—¿Política exterior?
“Me importa muchísimo. Pero si me lo vas a explicar a los gritos, ahí perdiste mi voto.”
“No quiero un líder fuerte. Quiero un líder que sepa lo que es una voz de puertas adentro.”
“No quiero que me convenza.”
“Primero quiero que deje de gritarme.”
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