Lucas Armenteros lleva años esperando un avance tecnológico muy específico.
Su prima, Yanina Lucía, fue durante mucho tiempo una de sus personas favoritas.
“De chicos jugábamos juntos, nos cagábamos de risa, pasábamos vacaciones en familia. Para mí era mi prima y nada más.”
Con los años, sin embargo, algo cambió.
“Un día me di cuenta de que Yanina ya no era la nena con la que jugaba cuando éramos chicos. Habíamos crecido. Y ahí mis sentimientos empezaron a ser otros.”
Lucas asegura que nunca quiso hacer nada que pudiera generar un problema dentro de la familia.
“Es mi prima. Yo entiendo perfectamente que hay un problema.”
Por eso tomó una decisión que considera responsable: esperar.
“No quiero hacer nada ilegal ni generar un problema familiar. Soy un tipo de principios. Por eso estoy esperando la tecnología.”
Y, según la industria, quizás no tenga que esperar demasiado.
“Estamos mucho más cerca de lo que Lucas imagina”, aseguró Mark Reynolds, vicepresidente de desarrollo de VirtuaLife. “Creemos que en pocos años la tecnología va a ser suficientemente inmersiva como para que pueda cumplir su sueño y finalmente cogerse a su prima todas las veces que quiera, sin cruzar ninguna línea en el mundo real.”
Reynolds cree que Lucas no sería un caso aislado.
“La gente piensa que estamos desarrollando realidad virtual para videojuegos. Nosotros sabemos para qué la están esperando de verdad.”


