CHISME: Google Incognito ya no puede disimular el asco que le provocan las búsquedas de CharlieCHISME: Marcos descubre que su novia está en el mismo colectivo al reconocer uno de sus pedosCHISME: Padre de familia convierte una ida al baño en un retiro espiritual de cuatro díasCHISME: Andrea Bocelli asegura que su ceguera le ahorró algo peor: ver actuar a Mark WahlbergCHISME: Mahatma Gandhi predicaba la paz, pero olía a guerraCHISME: Andrés creyó estar desarrollando esquizofrenia, pero no, su mujer se estaba cogiendo al vecinoCHISME: L-Gante fue por una colaboración con Justin Bieber y volvió con 10 dólaresCHISME: Fanática de Harry Styles queda devastada al descubrir que es de Acuario y no de CapricornioCHISME: Google Incognito ya no puede disimular el asco que le provocan las búsquedas de CharlieCHISME: Marcos descubre que su novia está en el mismo colectivo al reconocer uno de sus pedosCHISME: Padre de familia convierte una ida al baño en un retiro espiritual de cuatro díasCHISME: Andrea Bocelli asegura que su ceguera le ahorró algo peor: ver actuar a Mark WahlbergCHISME: Mahatma Gandhi predicaba la paz, pero olía a guerraCHISME: Andrés creyó estar desarrollando esquizofrenia, pero no, su mujer se estaba cogiendo al vecinoCHISME: L-Gante fue por una colaboración con Justin Bieber y volvió con 10 dólaresCHISME: Fanática de Harry Styles queda devastada al descubrir que es de Acuario y no de Capricornio

No todos los días se llega a las ocho décadas, pero ese 16 de agosto de 2015, la señora Mirtha Jiménez llegó.

La pasó bien, la pasó mal y llegó a los ochenta sin mucho por contar.

Para festejar, se juntaron todos en la casa de la tía Lily. Cada uno llevó algo y su hija Silvina hizo todo lo posible para que aquella tarde fuera memorable para ella.

“No sabemos cuántos más le quedan”, lamentó Silvina.

Juan, el yerno de Mirtha, retrucó:

“Tranquila, que las brujas viven cien años.”

Mirtha no lo escuchó. Hace años que no escucha bien.

“La vieja se mea encima ahora”, volvió a retrucar el desubicado de Juan.

La tarde pasó sin ningún momento excitante hasta que, justo antes de soplar las velitas, a Silvina se le ocurrió hacer una de esas grandes preguntas espirituales fantasma que suelen hacer las minas en los cumpleaños.

Emocionada, le dijo:

“Ma… ¿te queda alguna cuenta pendiente en la vida? Un viaje, una aventura, algo que se te ocurra?”

Todos hicieron silencio para que la vieja pudiera pensar. Ya no puede hacer más de dos cosas a la vez.

“Bueno…”, dijo Mirtha. “Hay algo que se me ocurre.”

Y lanzó una risa inocente.

“¿Qué es, mamá? ¡Contanos!”, dijo emocionada Silvina.

“Bueno… no se ofendan por lo que voy a decir, eh…”

“¡Dale, ma! ¡Contanos!”, le volvieron a pedir.

“Bueno… desde que falleció Osvaldo hace ya doce años, lo único que pienso es…”

Frenó.

Los ojos de Silvina se llenaron de lágrimas y sintió cómo se le cerraba la garganta.

“Lo único con lo que sueño es con cogerme a un negro.”

El aire abandonó el cuarto.

Los nietos se empezaron a reír a carcajadas. Silvina puso cara de ofendida.

Y Juan, Juan se cayó de culo al piso de la risa.

“¡Yo sabía! ¡Yo sabía! ¡Vieja atorranta como tu hija sos vos!”

Antes de irse, Silvina le preguntó si se había divertido.

“Sí. Pero más me divertiría si me cumplen el sueño.”