Walter “Wally” Méndez asesinó a dos personas durante un frustrado robo a un banco de Amarillo, Texas, en 2012. Desde entonces, tuvo catorce años para pensar su última cena.
Para la ocasión, Wally eligió un Wagyu medium rare, papas fritas con parmesano, risotto de hongos, espárragos y soufflé de chocolate.
El resultado no estuvo a la altura de tanta espera.
“El Wagyu tenía una buena costra, pero llegó medium. Si uno pide medium rare, espera medium rare.”
El risotto tampoco logró convencerlo.
“Cremoso, sí. Pero el hongo no tenía ninguna presencia. Podría haber sido cualquier cosa.”
Las papas recibieron una crítica todavía más dura.
“Mucho parmesano. Cuando necesitás tanto queso para levantar una papa, hay un problema de base.”
“Correctos, pero olvidables”, dijo sobre los espárragos. “Estaban ahí. Cumplieron.”
El soufflé, sin embargo, fue lo que terminó de arruinarle la noche.
“Llegó bajo, seco y sin ninguna intención.”
Wally asegura que intentó transmitirle sus críticas al guardia que lo atendía.
“Le pregunté si podía hablar con el chef.”
El pedido no prosperó.
Su preocupación ahora son los futuros condenados.
“Espero que dentro de veinte años alguien pueda pedir un medium rare y recibir un medium rare. Yo no voy a estar para verlo, pero alguien tenía que decirlo.”


